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Guatemala, 06 de Agosto de 2014 (Cerigua).- Guatemala vive contextos cíclicos que provocan frustración en la ciudadanía; gobiernos que fracasan, que no honran su palabra, que engañan y se aprovechan del poder alcanzado en las urnas y emprenden, con diferentes nombres y modalidades, las mismas rutas de sus antecesores, señaló Ileana Alamilla, en su columna de opinión publicada en Prensa Libre.
El político y diplomático, Edmond Mulet, quien ocupa un alto cargo en Naciones Unidas, ha dicho que Guatemala todavía no es un estado fallido, pero que nos acercamos peligrosamente a ese escenario.

A criterio de Alamilla, no es difícil llenar esos requisitos; somos uno de los países más violentos del mundo, con agresividad extrema, brutalidad en casos de asesinatos, exhibimos casos paradigmáticos que aún no se resuelven, como el de Cristina Siekavizza, los desmembramientos de personas y linchamientos que se presentan con frecuencia.

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Tenemos una debilidad en el sistema de justicia que impide romper con la impunidad; algunos jueces y Magistrados que deberían ser el paradigma de lo justo, son señalados de estar comprometidos con ilegalidades o con algún poder paralelo, señaló la columnista.

Además, mantenemos una corrupción institucionalizada a nivel estatal, en entidades descentralizadas, autónomas o en empresas privadas; unos se aprovechan de los recursos públicos y otros, con diferente modalidad, engañan, estafan, evaden obligaciones y realizan actos ilícitos, enmascarados de legales.

La Policía Nacional Civil (PNC) está extensamente contaminada y, aunque reconocemos que se hacen esfuerzos por su depuración, son frecuentes las noticias de elementos capturados por su vinculación con mafiosos por la comisión de delitos, señaló Alamilla.

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La periodista también se refirió a la crisis en que se encuentran los liderazgos sociales, caracterizados por desconfiar unos de otros y descalificarse entre sí; incapaces de alcanzar consensos y con crecientes escenarios de convulsión social, en tanto que el Estado ha sido renuente frente al compromiso ético de buscar salidas.

Afortunadamente también podemos exhibir a incontables personas aportando al país, esforzándose para frenar la caída, pero las acciones individuales son insuficientes, concluyó Alamilla.

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