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Guatemala, 19 de Mayo de 2014 (Cerigua).- Ser joven, en un entorno de desigualdad, no es lo mismo para unos que para otros, aunque existan circunstancias que pueden semejarse, a pesar de la disparidad de las condiciones de vida en la que se desenvuelven, señaló Ileana Alamilla, en su columna “Eclipse” publicada en Prensa Libre.

A decir de Alamilla, quien tituló su espacio de este lunes como “Juventudes a la deriva”, hay que preguntarle a quienes habitan en el área rural cómo conciben esta etapa de sus vidas y luego contrastar las respuestas con las de aquellos que viven en áreas urbanas; tomando por supuesto en cuenta la diversidad étnica; seguramente esa voz propia, auténtica, permitiría conocer qué espera de la vida unos y otros.

La columnista indicó que el Estado invierte diariamente una mísera cantidad de un quetzal con 27 centavos, para brindar salud, educación y vivienda a los adolescentes, según reportó una investigación de este año, realizada por entidades especializadas, que concluyeron que debe hacerse un cambio en los términos de la inversión en ese sector, demanda que también tienen quienes se preocupan de la niñez, defienden los derechos de la población o de los que tienen alguna incapacidad.

Reiterados informes han alertado sobre los serios peligros que corren los jóvenes de estratos bajos, muchos de los cuales no terminan la escuela primaria o no cursan estudios de nivel medio, por lo tanto carecen de capacidades para ocupar trabajos con salarios dignos; están en la “informalidad”, ganando centavos o desempleados, mientras que otros optan por migrar o son víctimas de grupos criminales.

Alamilla hizo referencia a un reciente estudio de la OMS, donde se revela que la violencia es la principal causa de muerte de jóvenes y adolescente en el continente y que afecta más a hombres que a mujeres; una de cada tres muertes de hombres jóvenes y adolescentes en los países de ingresos medios y bajos de América es causada por la violencia; le siguen los accidentes de tránsito y los suicidios, como principales causas de decesos en la población de 10 a 19 años.

En Guatemala grandes segmentos de población en ese rango de edad se encuentran frustrados y sin alternativas para adquirir destrezas que les permitan un cambio en su situación; son víctimas de numerosas violencias, empezando por la injusta situación social que enfrentan, la falta de condiciones para el pleno ejercicio de sus derechos, la violencia física y verbal, la violencia estructural, la cultural, entre otras.

Los responsables de tomar las decisiones para evitar que se incremente el riesgo de perder a los jóvenes por esas modalidades de violencia han sido incapaces de ofrecer resultados satisfactorios; la prevención es la principal solución, además del acceso a la enseñanza pública de calidad, la generación de programas recreativos, deportivos y culturales, que deberían ser las primeras decisiones a poner en práctica.

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