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Guatemala, 10 Abr (Cerigua).- Una nueva investigación reveló que la adolescencia y la juventud se sienten excluidas si no están pendientes de sus redes sociales al momento de convivir en otros círculos; esa situación podría estar aislándoles de su entorno más cercano.

Un estudio publicado recientemente por el Centro Reina Sofía, en España, señala que ahora es más común que las y los jóvenes rían pero no de lo que se dicen uno al otro, sino mientras teclean frenéticamente en las pantallas de sus celulares o al revisar sus redes sociales.

Esa institución realizó una muestra en jóvenes de entre 16 y 26 años, la cual reveló que las redes y las aplicaciones se han convertido en algo fundamental en sus vidas; sin las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación se sienten en riesgo de exclusión y marginados por sus iguales.

Sienten que tienen que estar permanentemente conectados porque todo pasa en las redes sociales o se gestiona en las mismas; reconocen que aunque les permite mantenerse en contacto con personas físicamente alejadas, también pude aislarles de su entorno más inmediato, añade la publicación.

Para la mayoría de la juventud, las redes sociales constituyen espacios de integración; quien no tiene un ordenador en casa o un teléfono inteligente, corre el riesgo de quedarse aislado; la brecha en función de las clases sociales, pueden profundizarse por ese motivo, destaca el estudio de ese centro.

La adolescencia está asumiendo con naturalidad los riesgos que supone el uso de las nuevas tecnologías, como la pérdida de intimidad, porque consideran que los beneficios compensan los peligros; las redes sociales facilitan a quienes son más tímidos, la integración en determinados círculos.

De acuerdo con los resultados, el lenguaje escrito online, con ayuda del audiovisual y los emoticones, genera una comunicación más flexible tendente a la intrascendencia y a la anécdota, pero paradójicamente también permite la revisión y la corrección, que proyecta una imagen más pausada y consciente de la juventud misma.

Los adolescentes aceptan que las redes pueden hacerlos sentir más dependientes, pero es una dependencia que no les preocupa excesivamente porque la consideran propia del tiempo en el que se vive, concluye el estudio del Centro Reina Sofía.

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