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Guatemala, 26 de Marzo de 2014 (Cerigua).- El periodismo no se ejerce de igual forma en la capital que en los departamentos, donde las condiciones de vulnerabilidad son mucho más dramáticas, dados los severos riesgos que corren al convivir con la delincuencia organizada y la narcoactividad; la precariedad del trabajo y los bajos salarios; las dificultades de acceso a las fuentes, señaló Ileana Alamilla, en su columna, publicada en Prensa Libre.

Alamilla destacó que los comunicadores departamentales han sido relegados e incluso menospreciados por sus propios colegas, que los ven de menos, en una actitud prejuiciosa, poco humilde y discriminatoria; recordó que en diversos talleres y encuentros con periodistas departamentales ha recibido similares comentarios.

Asimismo, destacó que los corresponsales de los medios nacionales tienen mejores condiciones que el resto, aún cuando quienes trabajan en canales de cable local o en radios que tienen una audiencia importantes son muy apreciados por los usuarios de su trabajo; sin embargo, ninguno puede abordar a profundidad temas relacionados con los poderes paralelos sin enfrentar el riesgo de perder la vida.

La información departamental que recibimos en la capital sigue siendo deficitaria, pues en muchas ocasiones está todavía referida a sucesos, nota roja o a situaciones intrascendentes, cuando es en esos territorios donde ocurren hechos verdaderamente noticiosos, que no están siendo cubiertos, especialmente por razones de seguridad.

Alamilla hizo énfasis en que la prensa departamental ha dado ejemplo de consecuencia: junto a Cerigua y la UNESCO, ocho asociaciones departamentales propusieron al gobierno la construcción de un Programa de Protección, entre ellas la Asociación de Periodistas de Jutiapa, que la semana anterior conmemoró su XXVI Aniversario de fundación.

Estar organizados es estratégico; hay que reconocer este logro de los jutiapanecos, concluyó la periodista.

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