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Guatemala, 01 de Abril de 2014 (Cerigua). – El pasado domingo 30 de marzo falleció en la ciudad de Huehuetenango el ilustre escritor y cronista Arnoldo Tánchez, a los 64 años de edad, quien será recordado por sus amplios conocimientos de la cultura e historia del departamento.

José Luis Gómez, Presidente de la Asociación de Periodistas de Huehuetenango (APEHUE), lamentó el deceso de Tánchez, quien además de sobresalir en la escritura y la historia, se destacó como catedrático y periodista.

Huehuetenango pierde a un gran hombre y a un gran intelectual, debido a que nadie más tiene el conocimiento que él poseía sobre la historia del departamento, afirmó el presidente de APEHUE.

Tánchez falleció debido a un infarto, según señalaron sus familiares; desde hace seis años el escritor sufrió un derrame cerebral, que le provocó constantes quebrantos de salud y que lamentablemente no puedo atender de la manera adecuada, debido a falta de recursos.

El escritor obtuvo reconocimientos a nivel local departamental por su participación en juegos florales, así como por su poesía y prosa; se caracterizó por ser un referente de las costumbres locales y de la historia del departamento, también se desempeñó como maestro por parte del Magisterio Nacional y como relacionista público de la Municipalidad de Huehuetenango.

Entre sus obras más conocidas se encuentran se encuentran “Doble epitafio a niña”, “Cuando los cráneos pierden su color”, así como varias obras de teatro, novelas y poemas a Huehuetenango y los Cuchumatanes; en los próximos días la APEHUE realizará un homenaje póstumo a Tánchez.

Ileana Alamilla, directora de CERIGUA y coordinadora del Observatorio de los Periodistas de esta agencia, lamentó la partida de este insigne guatemalteco, que puso en alto el nombre de su natal Huehuetenango; la periodista envió su pesar a la familia de Tánchez.

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  1. Viví en Huehuetenango en los años 64-65, como Médico Interno del Hospital con los doctores Vides, y Altuve. Las hermanas del Verbo Encarnado. Nunca podré olvidar uno de los lugares más bellos que conocí. Nacieron mis dos últimos hijos. Siempre lo tengo en mi corazón, y espero ir de visita algún día, a ver a mi hermano Francisco Rojas, y a los dueños de las Farmacias Del Cid y Calderón. Fueron días felices. y siempre recuerdo que una señora, cuando nos trasladaron a Zacapa dijo: “lástima, tan bueno que tenía el equipo de futbol…” Mi aprecio a Huehuetenango.

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