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Guatemala, 28 de Agosto 2013 (Cerigua).-  Es importante sentar un sano precedente en el caso del subinspector José Reginaldo de la Cruz García, acusado de amenazar a dos periodistas, debido a que su comportamiento puede estimular a otras autoridades a comportarse con igual arrogancia y prepotencia, señala el editorial del diario “La Hora”.

El medio recuerda que en medio de la creciente preocupación por denuncias de ataques contra periodistas se produjo una agresión por parte del subinspector y dos agentes a su cargo, quienes esposaron a dos corresponsales y los amenazaron de muerte, porque “le caen mal” al funcionario; hecho que provocó una ola de protestas.

Es obvio que el trabajo de la prensa resulta molesto y eso ha sido siempre igual a lo largo de la historia; mientras más se ocupa la prensa por informar sobre anomalías cometidas por servidores públicos, mayor es la inconformidad que provocan las publicaciones, indica el rotativo.

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De igual manera refiere que en muchos casos las reacciones llegan a ser violentas, tal y como sucedió el pasado fin de semana cuando los corresponsales decidieron dar cobertura a un operativo policial en contra de motoristas.

No es novedad que muchos de los puestos de registro que montan elementos policiales se convierten en puestos de asalto y eso es lo único que explica la irracional reacción de los agentes, que llegaron a decir que se iban a quitar el uniforme para asesinar a los periodistas porque estaban hartos de su trabajo, subraya La Hora.

El medio manifiesta que el oficio de los comunicadores sociales, necesario para mantener informada a la población, es generalmente motivo de repudio porque hasta quienes aplauden el papel informativo de la prensa, se resienten cuando por alguna razón les toca ser objeto de señalamientos.

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Finalmente, el diario afirma que es indispensable que se haga ver el respeto a la libre emisión del pensamiento por los servidores públicos, que tienen la obligación de acatar el mandato constitucional sobre los derechos y garantías para la información sin presiones ni censura.

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