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Guatemala, 27 de Agosot de 2013 (Cerigua).- No tiene sentido que el Ejecutivo se esfuerce en montar eventos en los que se pretende fijar un marco de respeto hacia el ejercicio periodístico, si no se envía un mensaje contundente hacia quienes, en nombre del Estado, cometen abusos contra la prensa y llegan al extremo de proferir amenazas de muerte, porque anteponen sus intereses, odios y resentimientos a los valores que juraron defender, destacó el editorial de Prensa Libre.

El espacio de opinión hace referencia al hecho ocurrido el pasado domingo, en el que el subinspector de la Policía Nacional Civil (PNC), José Reginaldo de la Cruz García amenazó de muerte al corresponsal de Prensa Libre, en San Marcos, Aroldo Marroquín, cuando éste desempeñaba sus labores informativas junto al colega Esner Gómez Navarro.

Poco antes, De la Cruz había ordenado a los agentes que lo acompañaban que detuvieran a los periodistas, a quienes esposaron de manera ilegal durante más de 1|5 minutos y a Marroquín e advirtió que se quitaría el uniforme para darle muerte.

Prensa Libre considera probable que no sea el primer abuso de autoridad en el que incurre este mal representante de la PNC y seguramente tampoco han de existir denuncias en su contra, debido al particular estilo de gestión institucional, que lamentablemente es la tónica predominante en ciertas regiones del país, donde los ciudadanos se ven impotentes de reclamar sus derechos.

El gobierno tiene la posibilidad de tomar una medida correctiva inmediata con el cese en el cargo de este mal funcionario, pero a la vez le corresponde asumir las medidas pertinentes para salvaguardar la integridad del corresponsal de Prensa Libre en San Marcos, a fin de que se demuestre el verdadero compromiso que las autoridades afirman tener en materia de respeto al ejercicio de la labor periodística, que en las últimas semanas ha estado sometida al acoso de diversos sectores y de matones a sueldo.

El editorial subraya que no debe existir ninguna duda respecto de las acciones que debe tomar el gobierno si es genuina su preocupación por el pleno respeto de la libertad de emisión del pensamiento.

Finalmente, recuerda que en lo que va del año han sido asesinados cuatro periodistas y al menos dos más han sobrevivido a ataques armados, mientras que en otros casos se pretende enderezar juicios espurios contra otros comunicadores, en una actitud de claro acoso al ejercicio profesional que no solo daña a los medios informativos, sino que vulnera derechos fundamentales para los guatemaltecos y la integridad del sistema democrático.

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