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Guatemala, Octubre 16 del 2012 (CERIGUA).- En Guatemala falta mucho para que se reconozca el invaluable aporte de las mujeres campesinas e indígenas, pues son ellas las que presentan los índices más altos de falta de acceso a la educación, a la salud, a la vivienda, a la propiedad de la tierra y a los préstamos, indicó la entidad Sinergia No’j.

Según la información de la organización, en el marco del Día Internacional de las Mujeres Rurales, el 34 por ciento de personas analfabetas en el país son mujeres, mientras que el 43.4 por ciento de las tasas de desnutrición crónica las sufre la población femenina.

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) posicionó a Guatemala como el país que ocupa el primer lugar a nivel mundial con desnutrición crónica, la que afecta principalmente a las niñas menores de cinco años, a mujeres y jóvenes.

De acuerdo con los datos, del 2010 a junio de 2012, más de 113 mil 129 niñas y adolescentes han tenido hijos e hijas y más del 50 por  ciento de ellas son personas comprendidas entre los 10 y 15 años de edad, quienes han sido víctimas de violación por un familiar o pariente cercano, lo que constituye un delito en el país, sin embargo no hay ningún caso de niña madre llevado a juicio.

Del 2010 al 30 de junio del 2012 se han registrado 1 mil 386 muertes maternas en Guatemala y del 2008 a septiembre de este año se conocieron 17 mil 762 hechos de violencia sexual contra mujeres.

Las estadísticas subrayan que del 2008 a septiembre 2012 se han reportado 3 mil 433 muertes violentas de mujeres y las personas más pobres y marginadas en el país son las mujeres y principalmente las indígenas y rurales.

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) reveló que el 80 por ciento de las mujeres indígenas guatemaltecas están ligadas a la tierra y a la agricultura, sin embargo sólo el 6.5 por ciento de ellas son propietarias.

Las mujeres rurales guatemaltecas desempeñan un papel fundamental en las economías rurales, participan en la producción de cultivos y el cuidado del ganado, proporcionan alimentos y agua para sus familias, además de participar en actividades no agrícolas para diversificar sus medios de subsistencia.

A todo este quehacer realizado por las trabajadoras rurales, se le suma el no remunerado de cuidado de las hijas e hijos, ancianos y enfermos.

Finalmente, Sinergia No’j, hizo un llamado a reivindicar la lucha de las mujeres rurales y su contribución decisiva en la promoción del desarrollo agrícola y rural, la mejora de la seguridad alimentaria y la erradicación de la pobreza rural.

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