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Foto: El informante petenero (Río La Pasión)
Foto: El informante petenero (Río La Pasión)

Alta Verapaz, 15 de Junio de 2015 (Cerigua).- Las comunidades indígenas y campesinas que integran las seis microrregiones del municipio de Raxruhá, Alta Verapaz, manifestaron su rechazo a la contaminación que por más de cinco años han sufrido las fuentes de agua que abastecen sus tierras, por parte de empresas de Palma Africana.

Foto: El informante petenero (Río La Pasión)Un comunicado de los Consejos Comunitarios de Desarrollo (COCODES) de Raxruhá, señala que han comprobado la falta de control sobre los quíneles que desembocan a los ríos, con grandes cantidades de aguas residuales cargadas de contenido agro-tóxicos que han provocado la contaminación del río, del que ya ha sido extinguida una gran diversidad de especies de peces.

En estos momentos el agua de ese afluente es inutilizable para las distintas actividades domésticas y de consumo, por el estado en que se encuentra, por lo que exigen a las autoridades del Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales, al Consejo Nacional de Áreas Protegidas y al Instituto Nacional de Bosques, a no ignorar sus constantes demandas de atención.

Además de la contaminación de las fuentes de agua, las empresas han utilizado estrategias de despojo de las tierras ancestrales, las cuales han sido protegidas por la población, porque la madre tierra, fuente de vida y de alimento, es parte de su vida, de su cultura y su raíz; como pueblo Maya Q’eqchi

Asimismo, rechazan la criminalización de los líderes comunitarios que se oponen a las violaciones de los derechos humanos y laborales de sus hermanos que laboran en las empresas palmeras, como son El Canaleño y la Industria Maderera Chiquibul, porque exponen a las y los trabajadores a condiciones infrahumanas y a la manipulación de fertilizantes agro-tóxicos, sin ninguna protección.

La agrupación de COCODES de Raxruhá expresa su solidaridad y apoyo a sus hermanos q’eqchies de las diferentes comunidades indígenas del municipio de Sayaxché, departamento de Petén, que fueron afectadas inicialmente con el acaparamiento de tierras que ya son cultivadas con Palma Africana y actualmente por el daño ambiental provocado por la liberación de aguas residuales con fertilizantes, al río La Pasión, que desencadenó la muerte de la biodiversidad acuática.

Finalmente, demandan al Estado, a través de sus instituciones, a detener la contaminación de las fuentes de agua, la tala ilícita y a garantizar a las comunidades indígenas afectadas, el derecho humano al agua, a la soberanía alimentaria y sobre sus tierras, ante este desastre ecológico.

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