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Guatemala, Noviembre 08 del 2012 (Melissa Vega/Cerigua).- Mujeres indígenas de ocho comunidades de la cabecera departamental de Sololá, participarán en tres puestas en escena de igual número de  obras teatrales que tienen como objetivo presentar a la población algunos de los escenarios de violencia y machismo que afectaron sus vidas.

Las obras están a cargo de la compañía teatral Las Poderosas y  se enmarcan en el Convenio Construcción de la Paz en Guatemala, donde participan distintas organizaciones sociales, con el apoyo de agencias de cooperación internacional.

Se trata de tres colectivas creadas a partir de las experiencias y problemáticas vividas por las mujeres de Sololá, quienes previamente participaron en talleres de formación sobre sus derechos, las características de la violencia de género y cómo superar ese tipo de hechos.

Las obras se titulan: “Justicia”, “Mi Espantapájaros” y “En mi querida luna”, que serán estrenadas los próximos 12, 14 y 15 de noviembre, respectivamente, de acuerdo con un comunicado de Las Poderosas.

La primera presentación se llevará a cabo a las 14 horas en el Salón Municipal de San Andrés Semetabaj; la segunda a la misma hora en el Salón Municipal de San Marcos la Laguna y la última en el Salón Municipal de Santa Lucía Utatlán, similar horario.

Las puestas en escenas pretenden lanzar a la población propuestas de cambio en el comportamiento social, de manera que se ataque el machismo y la violencia contra la población femenina en esas regiones de Sololá, señala la información.

Las actrices, así como el personal organizador, hicieron un llamado a la población en general para que asista a las actividades y contribuya con los procesos de construcción de la paz en el país.

Según un informe de la Oficina de la Alta Comisionada de los Derechos Humanos en Guatemala, las mujeres indígenas sufren la violencia en espacios institucionales, laborales, religiosos, comunitarios y familiares; se expresa a través del trabajo forzado, la violación a los derechos sexuales y reproductivos, el aborto obligado, la venta de niños y niñas, la cosificación y explotación sexual así como la imposición de cargas familiares.

La violencia radica en la discriminación étnica, de género y clase, basada en preminencia de la población no indígena sobre los pueblos indígenas y la imposición del poder del hombre sobre la mujer a través de las instituciones, las leyes y las relaciones cotidianas, concluye el estudio.

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