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Guatemala, Agosto 22 del 2012 (Elisa Sasvín).- Instituciones de gobierno y no gubernamentales iniciaron una estrategia de fortalecimiento  al Programa Nacional Hambre Cero, en El Progreso, dirigido en principio a directores y docentes de todos los centros educativos del departamento.


Con la entrega de semillas para hortalizas a maestros y directores de los establecimientos educativos de San Agustín Acasaguastlán, San Cristóbal Acasaguastlán, El Jícaro y Morazán, dio inicio el proyecto pedagógico de Hortalizas Escolares, que se extenderá al resto de municipios, con especial atención en las 20 comunidades diagnosticadas con mayores índices de desnutrición en niños y niñas, informó Jorge Mario Chinchilla, jefe del departamento de Desarrollo Comunitario del Ministerio de Educación.

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A decir de Chinchilla, el proyecto es posible gracias a la coordinación e interés que las instituciones como el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA); el Ministerio de Ambiente y la Secretaría de Seguridad Alimentaria, que conforman la Comisión Departamental de Seguridad Alimentaria y Nutricional (CODESAN).

También tendrá participación el personal del programa PROSANO, apoyado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y empresas privadas que donarán las semillas incluso para el próximo año; con la intención de promover el consumo de alimentos más saludables y económicos tendientes a disminuir los actuales indicadores de desnutrición, dijo.

Arnoldo Marín y Saúl Orellana, representantes del MAGA, informaron a los docentes que esta institución brindará la asistencia técnica a través de extensionistas agrícolas que además promoverán el rescate de técnicas agrícolas, prehispánicas, que beneficien al medio ambiente y la economía familiar, por medio de los conocimientos que los alumnos deben replicar.

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El maestro Oliverio Rodas dijo que aunque este es un atenuante a la inseguridad alimentaria, que caracteriza a esta zona, conocida como “corredor seco”, se debe recordar que implica cambiar actitudes culturales, a lo que se suma la escasez de tierras propias, así como la insuficiente disponibilidad de agua para regar.

Finalmente, los participantes aseguraron que los huertos escolares los han practicado con sus alumnos desde la preprimaria, como parte de la clase de Productividad y Desarrollo, pero sin los conocimientos técnicos que ello requiere, por lo que celebran la oportunidad que tendrán ahora.

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